Cuando comenzamos a hablar el Señor dijo: "..Dentro de XX meses no te reconoceras". En ese momento no tenia dimensión ni posibilidad de acercarme a tener una idea de lo que El estaba diciendo. Su cara, tan dulce, sus antecedentes tan excelentes como irreverentemente insulsos para una bestia hambrienta de rigor, poco podían ayudar en el dibujo a futuro.
Han habido cambios físicos, pero son más aun los espirituales (psicológicos) que se traducen en una mirada más felina y un ser auténticamente más libre de lo que nunca antes fué. Miro diferente, hablo diferente, escucho diferente, sirvo diferente, ya no soy aquella persona que fui.
Hoy no imagino poder respirar si El faltara. Me disuelvo en deseos de pertenecerle. Me aterra la idea de un nuevo rechazo. De que forma podría una pulga aspirar siquiera a posarse en la sombra de quien venera?. No espero el privilegio de un collar. Seria demasiado para esta cerda cabeza de mármol.. pero me retuerzo de deseo en silencio. Deliro soñando su mano aferrando el cogote de esta cosa.. y me siento completa mientras dura.
Lo Adoro. Daría la vida por El..pero no hace falta, porque ya la tiene quebrada, en la palma de sus manos.. y goza, con la estupidez de esta gata de tejado que, trepada al techo, teme dar el salto por miedo al rechazo.

Fotografia: Pascal Abadie
Han habido cambios físicos, pero son más aun los espirituales (psicológicos) que se traducen en una mirada más felina y un ser auténticamente más libre de lo que nunca antes fué. Miro diferente, hablo diferente, escucho diferente, sirvo diferente, ya no soy aquella persona que fui.
Hoy no imagino poder respirar si El faltara. Me disuelvo en deseos de pertenecerle. Me aterra la idea de un nuevo rechazo. De que forma podría una pulga aspirar siquiera a posarse en la sombra de quien venera?. No espero el privilegio de un collar. Seria demasiado para esta cerda cabeza de mármol.. pero me retuerzo de deseo en silencio. Deliro soñando su mano aferrando el cogote de esta cosa.. y me siento completa mientras dura.
Lo Adoro. Daría la vida por El..pero no hace falta, porque ya la tiene quebrada, en la palma de sus manos.. y goza, con la estupidez de esta gata de tejado que, trepada al techo, teme dar el salto por miedo al rechazo.

Fotografia: Pascal Abadie


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